sábado, 28 de marzo de 2026

Modern science says: 'The sun is the past, the earth is the present, the moon is the future.' From an incandescent mass we have originated, and into a frozen mass we shall turn. Merciless is the law of nature, and rapidly and irresistibly we are drawn to our doom.

 LA SED SE VA CON EL RÍO

Andrea Mejía

Alfaguara. Septiembre de 2024. Bogotá. 173 pp

Acá hay algo muy interesante. Sigo leyendo a Andrea. La narrativa se enfoca en la cordillera oriental en el costado que ya da para los llanos aunque nunca se nombran. Como es cuasi obligación en la literatura colombiana se dirige todo a la costa atlántica en algunos títulos pero acá el embrión se rompe y se queda en lo que podría ser un páramo de la parte central del país y un estrecho y opaco y verdoso y húmedo pueblo colindando con algún páramo. Me recuerda cantidades a En el lejero. Y me pone a pensar en que hay un vasto sector de la literatura colombiana que se somete a la condición campesina o como la llaman acá surrealismo latino y no es otra vaina que ya se ha vivido con ggm y es que la fascinante manera de envolverse desde la montaña no es ausencia de aquel vago realismo untado de magia y acá sí de misterio que es como esa canción de sonic youth : a mystery to reckon y que deviene de una planta un bejuco del que no se tiene y por fortuna más información porque podría ser una novela acuartelada diez años atrás y se torna es un tratado de psicoanálisis de plantas y en parte pero desde la ficción es eso: un viaje producto de la bebida de una raíz acondicionada como siempre ha sido la vuelta: un visaje que únicamente por medio de la misma bebida o de un sueño o de un diablillo o de un elemental es transmitido a esa cáscara vacía de emoción real que es el ser humano. Y así. la primera parte es de Jeremías que es el abuelo que hace el bebedizo y lo que rodea la situación de dejar ya en el olvido una codiciada tanda de fermentación que encuentran unas vacas que enloquecen y producen el caos. La segunda parte es la de la nieta de ese señor Lidia y como pasa de niña a abuelita y como su abue le enseña el proceso mediante los sueños. La tercera es Esther que es una periodista que busca una crónica y la engulle la misma historia la misma montaña el mismo deseo que no sabía que tenía de vivir una experiencia que según la óptica femenil podría decantarse por fronteriza

Quedo boquiabierto. Jamás sentí una emoción así de total. Me gustó mucho la soledad de La carretera. Pero acá creo que la forma en que somete al paisaje a que se pise y sienta y toque y huela es lo más bello y preciado de lo que viví leyéndola. Amén de los fantasmas que parece que son definitivamente nuestra fuente de los servidores para poder publicar desde antes como si se saltara el tiempo para alcanzar a llegar  a la precisión absoluta de la exactitud

Esther no sabía que ya estaba en el delirio del bejuco