VIAJES DE CAMPO Y CIUDAD
Laura Acero
Laguna. Bogotá. Septiembre de 2018. 156 pp
Este es un libro muy bonito. No es nada de imágenes ni nada. Son palabras. Es un diario. Pero es muy especial
La excusa es un bibliocarro R4 que se craniaron por allá en 2015 cuando empieza el diario
La manía rara de ser una persona que promociona la lectura
No entraré en ese contexto porque demanda una vocación a la altura y acá hay un rastro de ganas o manía o locura desde una formación supra inicial en el distrito y luego a coger camino a solas
Tampoco diré algo sobre la cantidad de registros de bibliotecas ambulantes que hay o han sucedido por los caminos colombianos
Acá es una pareja que en el medio tiene un chino y se van a vivir a El Verjón y desde allá nucleizan la idea de la biblioteca
Leer es a solas. Hacer leer demanda gente. El asco que le tengo a la gente me impide siquiera imaginarme cómo es leer en grupo. Y eso es lo que ella cuenta: cómo ordenar y organizar y motivar a niños a que cojan libros y los lean y los unten y los roben y los mutilen y los pinten y los devuelvan si quieren
Cómo es buscar donaciones o donantes. Cómo es hacer un mapa para poder ir de lado a lado en pos de su automisión
Es entretenido porque El Verjón es páramo. La casa queda a 40 minutos del último bus que llega hasta 'llá
Me acuerdo cuando Astrid se fue a vivir a una casa finca de una profesora y realmente nunca me dijo cosas del frío o de qué o cómo
Laura lo que hace es contar lo duro que es vivir en el campo. Y en ese resquicio es que me quedo. Más que en la noble labor de mostrar leer. Vivir en el campo para alguien de la ciudad que jamás ha salido de ella debe de ser duro. No hablo de pasar un fin de semana ni nada de eso
Coincidió con el libro de Andrea y en ese punto rescaté la niebla. Acá debería ser el frío
Dos narraciones al margen que me interesaron: la de las parteras campesinas y como no son reconocidas como tal y la de los caminantes del silencio y como llevan 30 años recorriendo los caminos que hay desde hace siglos que conectan todos los Cerros orientales. Habría que volverse un vagabundo nómada ahorita que empiece la guerra en medio oriente y disolverse en ese frío a punta de comer mora y cazar animalitos para poder sobrevivir y rastrear dichos senderitos. Así como las escaleras que hay ya destruidas que van todavía asomándose por la cincunvalar
Y lo otro es lo de las plantas que sana. El páramo que sana pero también ha de asesinar a quien no se ha iniciado en ello:
Anamú para las emociones
Nogal para la sabiduría
Frutal para el arraigue al territorio
Guaba para las inflamaciones y torceduras
Viravira que es un diurético
Mora silvestre para la gripa
Los alacranes para las infecciones
Marihuana para la artritis
Tintura de ajo para la tensión arterial
Árnica para los golpes
Cadillo para las menstruaciones fuertes
El chite para barrer
Y otros nombres:
Matricaria. Verbena. Ruda. Manzanilla. Artemisa. Frailejón. Sauco. Uva camarona. Mortiño. Apio de páramo
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