sábado, 14 de marzo de 2026

No es la vida más que una andante sombra, un pobre actor que se pavonea y se retuerce sobre la escena su hora, y luego ya nada más de él se oye. Es un cuento contado por un idiota, todo estruendo y furia, y sin ningún sentido

 

Se anuncia el final de La Pestilencia. Marzo 4. El concierto final es el 28 de noviembre. Hablamos del año 2026. 40 años. Mucha historia y mucha vaina por contar o confesar. ¿Por qué las bandas se acaban a sus 40 años? Me debería poner la camiseta de la victoria y declararla la mejor banda del país pero no. Lo que hice fue oír sus siete álbumes y jugar a hacer una clasificación de un rigor exclusivamente personal. Lo hice inspirado en esas páginas del yutú dedicadas a los diez mejores álbumes de Dylan. Me remito a los álbumes. Al escribir esto en marzo de 2026 ignoro si habrá un octavo trabajo. En fin:

7) PAÍS DE TITULARES (El Buitre, 2018). Ya estaba desconectado. Me daba pereza salir a buscarlo en alguna dirección imposible en Bogotá. Lo vi de refilón en algún almacén de la 19 y de una. Creo que incluso para La Peste ya es otra cosa. El túnel es fantástica. Suelen empezar muy bien los álbumes. Muy enérgicos. Y luego viene Que buen ciudadano soy. Hasta hay video. Es una canción de mucha rabia. De una intensidad radical en protesta por la rigurosidad que da el tener que vivir. Luego me desvanezco. Hay un tema bien punk Les vale huevo que es compuesto por Juancho que ya llevaba no sé cuántos años lejos de la banda. Seguramente diría más cosas. Creo que hice una reseña. Lo pongo ahí por la lejanía que siento y porque no me atrae a acercármeles

6) PARANORMAL (Emi, 2011). Casi lo mismo. Los vi en vivo para ese álum en un chuzo llamado Las Vegas que había sido un prostíbulo en otra época. También tocó allá Napalm Death y Parkway Drive. Ignoro el número de capacidad. Pienso en ese concierto versus el Medplus. Odio ese lugar. 20000 personas. Ojalá y lo logren llenar. Hoy de nuevo es una de esas canciones que las llamo Obras de teatro. Habría que hacer un listado aparte. No es ambient. Es algo más. Descalzo y al vacío es la efectividad y Uno a uno es la favorita. Algo ya se repetía. Algo ya era por mi parte que empezaba a decir(les) adiós!

5) LAS NUEVAS AVENTURAS DE... (Mórbida, 1993). El difícil segundo álbum. Más con la mitad de su formación original ida. Experimentación propia en todo sentido para sobrevivir. Y aún así: Soldado y Verde. Tiene mi canción favorita de la banda total: Nerón secuestrador. Hablo desde el teatro y esa saga colombiana ligada al artista a la cultura a la izquierda a la denuncia. Ya todo se declaraba. Le apostaron fuerte y lograron caer de pie. Pura suerte

4) EL AMARILLISTA (Hit, 1997). Algo que se hace ver con el paso de los años es que cada álbum contrae un germen musical de época. Acá es el emocore de los 90's. No puro y sí filtrado por más grindcore. El sabor es perfecto y atrevido y sigue sonando muy raro con el transcurrir de los años. Rutina es la canción perfecta. Tiene la tristeza de Conejo y esa trilogía que demuestra lo que fue vivir en esos años: Secuestros y Desplazados y Desaparecidos. Se denunciaba. Pero se poguiaba hijueputa. La versión añadida tiene unas canciones en vivo y fue tal el impacto que a Soldado mutilado la llaman hasta el día de hoy Soldado mutilado hijueputa. Tal como la manera en que Dilson en ese concierto presentó dicha canción

3) PRODUCTOS DESAPARECIDOS (Emi, 2005). Otro experimento. Cuántas canciones de teatro: Productos y El vacío. Sonaba genial. Nada y Ahora eran canciones de 99.1 cuando todo era pura música rock y rockcito y se empezaba a vislumbrar un nuevo horizonte en Coachella y los sonidos eran pesaditos pero enfocados a la transmisibilidad radial. La huella justo antes del despegue del regetón. La última generación realmente de rock. Y este álbum lo ratifica. Astronauta hizo que ya nunca jamás Dilson pudiera poner literal un pie en una zona punk. Fue la caspiada más bullosa de todas

2) BALÍSTICA (El buitre, 2001). Ya no era punk porque ya existía el Nü. Un experimento desde el género que les cuajó gracias a la terrible situación colombiana del lustro del intercambio de siglo. Fueron la voz de ese Caguán que tanto drama tuvo que dejar por la falta de todo por doquier. Igualmente el trabajo de la máxima profesionalización. Ya más gringos que paisas. Soñar. Metralla. Carne. Pestilente. Uf. No hay tema malo en esta belleza de producción

1) LA MUERTE ... UN COMPROMISO DE TODOS (Mort discos, 1989). Sigue sonando tan actual. El mejor sonido de álbum colombiano alguno. Bastaba solo con ese LP para que fuesen dignos del panteón del rock colombiano. Recuerdo cuando Arias dijo que era el álbum más trascendental de la historia musical joven colombiana. Es que no tiene nada malo. Y no hablo solo de canciones. Es el gesto cultural que abrió y del que todavía pende porque todos nos metimos por ahí. Es de todo: punk y hardcore prematuro y grindocore y hasta bulla industrial y doom y un sin fin de soniditos que salían de una casa ubicada en una tienda del barrio Restrepo en Bogotá. Es increíble


 -Jorge y ya tenés la boleta del concierto?

-No sé si van a sacar álbum. Y no sé si van a hacer otros toques antes del último ya anunciado

-¿Pero vos vas no?

-No. Odio ese lugar. Muy lejos. Mucho trancón. Una mierda. Espero que llenen y cuando me den ganas y no haigan boletas 

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