EL CORONEL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA
Gabriel García Márquez
Penguin Random House. Bogotá. Noviembre de 2025. 95 pp
Sintió que algo había
envejecido también en el amor
El fetiche en que se vuelca está obra. Esta pequeña y corta y concreta novela. Perfecta. Preciosa. Una delicia. Y repaso lo poco que he tratado de expresar en las últimas sucesivas lecturas. Recuerdo cuando Bolaño decía que era porque me era incapaz de frentiar una obra de verdad: cien o las otras. Mejor me quedo callado. Bien en silencio para no ponerme a bregar a incomodar
Para ésta ocasión elegí la obra por la carátula de David de las Heras. Sigo insistiendo en alguna página que concurra a las carátulas de la cantidad impresionante de ediciones que nacen y se muestran en todo el mundo sobre este autor en particular. Conrado debe estar mostrando futuramente sus cosas. Ya ha habido exposiciones. Algunas ediciones carísimas robadas porque son libros y los dejan a merced de la gente. La gente no lee pero insiste en seguir obteniendo libros. Libros en época de IA
Quizás palpo la coincidencia que hay con Cien y que se volcará la gente experta en atender los avisos. Hablo de cómo anunciar diez años antes que algo así sucederá. Pienso en la lectura de los Evangelios y cómo desde cuatro partes se forma un conjunto que formaliza a una persona a la que se le respetó un tiempo precioso de su vida propia
Vivir con alguien es una labor extenuante. Confiar y crear una relación. Entregarse de lleno a una persona. Y luego saber que la apuesta puede implicar cansancio y rutina y ardor y enfermedades y desgastes y volverse una causa horriblemente diferente a lo que se podría imaginar tratar al principio cuando todo es tan ardiente y amor y deseo y pasión y no importa l oque haya para comer porque para eso están los cuerpos rollizos en su propia crema
Y así es como pienso mucho es en la soledad terrible del Coronel cuando ya toda su gente ha fallecido. Cuando la única persona que le queda al lado es su mujer y pelean todo el tiempo porque no tienen para comer y cuando una relación es un fracaso absoluto y nada sale bien. Cuando se pasa el umbral del error y aún así se decide seguir y cuando la vida pasa factura y las cuentas se quedaron en un puntito veinte o treinta años atrás por decisiones que se tomaron. Y aún así la vida. Así en mayúsculas. Como en un poema de Lee Masters
Cuando se sale a la calle y ya todo es una juventud extraña que se sabe jamás hará contacto excepto para matar o morir o estrellarse o ser atropellado o vilipendiado hasta sangrar a solas y en silencio y luego morir. De eso es que trata esta bella novela. Quizás de una esperanza por el tiempo que transcurre mientras se sabe que se va a morir. O al gallo que lo van a matar
De momento dos puntos de usar o citar a ggm como el profeta que fue: el 3 de enero matan al hijo. Un 3 de enero la USA se llevó a Maduro para una prisión en NYC acusándolo de narcotráfico mientras se trataban de ocultar los archivos de la pedofilia y el segundo es esa frase que nos obliga a ser ya resueltamente mayores demasiado mayores como nación: Ya nosotros estamos muy grandes para esperar al Mesías. Y me acuerdo es de las obras de Miguel Ángel Rojas en torno a la cocaína y las frases que remiten a los villancicos
Oh la algarabía de vivir en un paraíso de magia pura y ardua y dura pero sola y triste y pobre