sábado, 17 de marzo de 2007

LA CIUDAD: LA CONDENA

Crónicas callejeras del Dobleupunto
Harold Pardey Becerra
(Independiente & Personal). Cali. Septiembre de 2006. 49pp.


Hay algo deleitable en esta corta obra. A lo sumo, porque el autor no es literato. De tal forma que encontramos una manera diferente, otra sustancia, otra construcción.

Podría empezar a recitar las ventajas que provee la literatura, y cómo su fuerza se despliega por corrientes tan lejanas, pero tan cercanas, como la filosofía, la ciencia, el misticismo y, lo que nos ocupa en esta ocasión, la sociología.

Porque casos sociológicos más que cualquier otra cosa son (y fueron): Nirvana y la muerte de K. Cobain, Andrés Caicedo y su suicidio eterno presente, la selección Colombia de la primera mitad de la década del 90…

Pardey Becerra es un estudiante de comunicación social en la célebre Universidad del Valle. De repente, como si de la nada se tratara, una profesora, Patricia Alzate, les pone una tarea: “cómo es la experiencia estética del caminante urbano de fin de milenio en una ciudad como Cali”, y Pardey Becerra, autodenominado nómada urbano, se lanza a la tarea con la pasión que demanda un trabajo escrito. Tras unos años de correcciones, madurando la posibilidad de ponerlo a circular, publica el libro que tenemos en la mano.


Dividido en cuatro capítulos, cada uno aborda la ciudad de Cali desde una óptica diferente, desde el mismo punto de vista del narrador.

Personajes que deambulan a altas y peligrosas horas de la noche con una botella, una guitarra o un bareto en la mano. Curiosamente, seres vivos que no corresponden a los fantasmas que pueblan la ciudad amordazados a una rutina social que les impide gozar de esa tramposa libertad que mantienen viva los protagonistas del relato.

Andrés, el músico, o Juan, el filósofo de la calle, caminan, piensan, comparten, razonan, mediante una técnica que pretende ser crónica, pero que se transforma también en un diario confesor, como si el autor, para el trabajo universitario, tuviera siempre a mano una cámara filmadora, llevando registro fiel de todo aquello que toca, lo rodea y lo roza.


Con títulos como www.nomadismo-noche.com o www.carreraquince.com, Pardey Becerra nos recorre una ciudad conocida desde unas horas infinitas, bordeando no el río, sino el vacío y la desesperanza que se acumula con la tensión que se asoma en un ya lejano 1999, mientras una clase de paranoia se presentaba reemplazando a las paranoias previamente existentes, y que a la fecha de hoy, lucen ya caducas, pero representan la misma esencia.


Reflejos de una amistad, ambiciones por lograr conseguir una historia que les brinde el oxígeno suficiente para darle una bocanada de aire a las palabras, la paciencia por verse refugiados, dentro o fuera, de sí mismos, mientras llevan a cabo el proceso obligatorio de cumplir con el tiempo asignado por el destino sobre la faz de la tierra, sorteando, pues, el tránsito por alguna calle de la calurosa Cali, atento a las señales que pueda otorgar algún ladronzuelo en pos de guita para su vicio oscuro y de bajas pretensiones.


Las “Crónicas”, un escrito vital para atender el llamado de una sustancia urbana dentro de una literatura que se antoja necesitada de héroes anónimos y reales.
Pardey Becerra, un nómada de la palabra subterránea.
Los actores que pueblan el relato, prisioneros sin gusto de una ciudad cuyo rótulo de “caliente” no hace referencia solamente al clima atmosférico.


Si ha quedado interesado en el desarrollo de la historia, y si le interesa el estilo que practica el hombre, no dude en acercarse a los fanzines: Musaenferma, Sursystem, y Fanático Escarlata, entre otras sombras vivas, poderosas, necesarias y latentes de lo subterráneo en las ciudades.

1 comentario:

Horgen M'Intosh dijo...

publicado originalmente el "El Cotidiano", en la columna "Lector Ritual"