sábado, 24 de enero de 2009

ESPÍRITU QUE NO SE QUIEBRA A SU VOLUNTAD DE SER LIBRE

LA BIOLOGÍA DE UNA IDEA

Nicolás L.

Hay un campo vasto, de muchos colores, inabarcable a la simple vista. Se necesitaría más de una semana para apropiárselo. Hacerlo parte de uno.

Entrar & salir significa no procesar. Casi no pensar.

Pero recorrer es signo de que las cosas se empiezan a realizar acorde a un destino. de aquí o de allá.

Y es inevitable que algunos mosquitos se prendan a la piel en el intento por revisar el espacio. Que algunos, incluso, se atrevan a llevarse algunas gotas de sangre de uno. O que seres vivos aparentemente inmóviles se cuelguen de lo que sea con tal de salir de allí y cumplir con su función reproductiva.

La naturaleza es sabia. Y muchas veces es bueno sentirse parte de ella.


La Historia del Arte se resume de forma rápida siguiendo un listado de momentos claves de la humanidad.

¿El Arte estuvo antes que el Fuego?

La quietud. El asentamiento. Historias. Sueños. Primeros encuentros.

Todo lo que se tenía a la mano.

Pasa el tiempo y tras la perspectiva, llegan las nuevas incorporaciones a la par con lo que transcurre en el ambiente. Simbiosis, lo llaman algunos.

Son siglos y siglos de eso. Lo que acostumbra al cerebro humano a algo. Un acto reflejo, quizás.

Después nació Duchamp y ya nada volvería a ser lo que fue.

Quizás desde antes del fuego el primer gesto de crear algo fue bautizado bajo el concepto. Quizás en ese momento en ese lugar del planeta no existía una palabra equivalente a concepto, hasta se podría pensar que todavía no se desarrollaba un lenguaje hablado concreto.

Pero esa primera manifestación tuvo que desaparecer. Porque, sigamos navegando, fue hecha sobre la arena de una orilla de un río seco que dos semanas después, con las lluvias, cubrió todos sus bordes desnudos.

Lo que indica que los dibujos de las cuevas no son originales.

La Historia tiende a reinventarse. Y muchas veces no son quienes la realizan los encargados de explicarla. Ni siquiera de consignarla.


Pero estar frente a un paisaje no es lo mismo que estar frente a una llamada obra de arte.

Hay ciertas diferencias “conceptuales”.

Los paisajes fueron creados a lo largo de eones de diversión por parte de elementos fantasmagóricos: el aire, la lluvia, los movimientos telúricos.

Y sin embargo, algunas obras de arte fueron creadas en similares condiciones: sueños difíciles, luchas o peleas fuertes, movimientos telúricos o cascadas sinápticas que resonaban con astucia dentro del cerebro de los artistas.

En algún momento, los castillos de arena y el mar se funden eventualmente.


Ir al campo, revisar el exquisito sitio, sentirse cómodo o incómodo, regresarse, y luego pasado un respetable tiempo, decir lo olvidé, es parte de “La biología de una idea”.

Todo muere. Todo tiene un final. Todo tiene límite.

Lo verdaderamente interesante ahora, es el concepto.

Y después, la desaparición.


Biología del recuerdo. Principios de la muerte.

Acercarse a fotocopiar la copia de la copia de la copia de un original que nunca existió puesto que ya era copia.

Como una eterna sucesión de hijos bastardos en una corte imperial.

Lo sucio siempre busca un lugar para avanzar.

Y tras descubrir que las hojas se disuelven, físicamente, estrechar virtualmente la mano al artista conceptual y darle a entender que él tenía razón.

Que todo queda licuado en un rito.

“Uno se muere y nada se lleva”.

Representaciones exactas de una cultura popular que poco a poco se va convirtiendo en el objeto desplazado, cada vez –sin embargo- m+s & m+s cercano.

1 comentario:

xlacoloniax dijo...

Publicado originalmente en "El Cotidiano", en la columna "Lector Ritual"