sábado, 3 de enero de 2015

GIVE THE PEOPLE WHAT THEY WANT

YOSOYU

Carolina Sanín
destiempo. Bogotá. Noviembre de 2013. 91 pp

Cuando leía, recordé que había estado en el lanzamiento del libro, posiblemente alguno de los tantos lanzamientos del libro, en la Librería del FCE en el Centro GGM, porque la voz tan marcada de la autora me llegó cuando el apartado de "Pedro y El Lobo".

A veces me alcanza, a su vez, la urgencia por Pedro Manrique Figueroa, y tiendo a recordar lo que rescato de la única vez que vi el documental completo en la Sala Fundadores de la Universidad Central hace ya tantos años.
Cuando voy a la BLAA descubro que la copia que facilitan está cortada al principio y grabada de un repaso de Señal Colombia que anuncia la transmisión de los JJOO de Beijing 2008.
Dos veces que vi el documental, original, lo dejé pasar.
Quizás para acordarme, regocijarme en el ampuloso corto y estrecho recuerdo que me dejó aquel documental que tanta sensación de causas me provocó.
Excusas para sembrar fragmentos. Razones para cosechar olvidos gratos al cuerpo.
Mero roce.
Suficiente inconsistencia.

"La desazón suprema: Retrato incesante de Fernando Vallejo" de cuatro años atrás era el indicativo.
A veces no es recomendable fijar la revisión.
Y a veces no es chistoso explicar los ofrecimientos que da la vida sin un sentido aparente pero justo para atender la siguiente jugada de Tetris mientras suena la maquinita de Pac Man consumiéndolo todo. Como en ese plano fantasma que se avecina.

Yo a vos, Carolina, te creo todo.
¡Todo!

"Un tigre de papel" es la necesidad de mentir para caer de pie en la rhumba que oficialmente se hace verdadera, pero la inspiración o la idea o lo que yace detrás de, sin restarle un milímetro de valor al chiste, es que (Don) Porfirio Barba Jacob se rehizo en modo paradigmático y fantasmal a lo largo de cada entrevista.
Ni quiero imaginarme la búsqueda incesante, la vulgaridad acuarimántima que ofrecía el pliego de una suprarealidad genuina que, en el caso de Carolina, se torna lenguaje  hardcore, poseedora ella eso sí de esa clámide en detalle de una urgencia por travestir cada signo síntoma axioma fugatriz emperadora detalle partícula átomo proclama maligna palabra dentro del rompecabezas razonable y ncluso cuando pervierte formas para asumir las voces quedas del que se llama, al final del libro, "público".

¿Pero todo no se vuelve como un chistesito sin tanto jugo, quizás?

Supongo que bien para una revista "intelectual", y para completar a la sombra, la obra de una de las escritoras más interesantes que ha de dar la madre patria. O curiosidad de mujer en ansias de finalizar un doctorado, fugada, asumiendo -y he ahí que está lo que más gocé del berraco libro, su prólogo- una personalidad rentada, enamorada de muchachita que si bien importa no ofrece tanto resultado como lo que hay detrás y que queda (des)hecho.

Si mal no estoy, el compañero de lanzamiento aquella vez en el Fondo, era Julio Paredes, a quien Carolina invitaba a seguir aumentando con la biografía del precursor del collage en Colombia.
Quizás haya más producción mentiré.
Quizás algún día termine la vaina tan confusa que cuando los dueños del túmulo hayan olvidado todo o carezcan de fuerzas para responder o ya hayan fallecido que ni sus hijos sean capaces de dar la cara a la verdad, la vaina tome otro tipo de ritmo o rumbo y muchos años después, alguien, empiece a dedicarle diez años de su vida para ir en pos del ampuloso desorden que una vida como la de Pedro Manrique Figueroa ha debido dejar regada en tantos lugares del sinsentido parafernario de la Alt Cult colombiana

1 comentario:

Gaenorrhaeæ dijo...

Escrito para El Independiente