sábado, 14 de marzo de 2015

Silent Giants

PENSAMIENTOS VERTICALES

Morton Feldman
Caja Negra. Buenos Aires. Octubre de 2012. 252 pp

Son como cuatro o cinco motivos por los cuales se destaca el valor enorme de este libro. De esta reunión de tantas clases de escritos, confesionales, anecdóticos, increíblemente honestos.

La primera, es que se trata de un libro de la supervivencia desde el creador. Trabajar, hacer, dejar obra, construir, como sea que sea que lo llaman. No hay excusas, como esos artículos que hablan de creadores grandes, de esos que todo el mundo conoce o con quien cualquier persona tiene algo que ver, guste o no guste de ellos. "Jamás descansan". Aunque Feldman indica que pueden ser 16 horas, 20 minutos, no importa.

Lo segundo es esa bárbara influencia. Me atrevo a añadir que bien vale tanto el silencio o la distancia como el acercamiento y la charla. Los pintores para Feldman, por ejemplo. Esa exigencia que le dejaron de herencia. Ese seguir sin dar su brazo a torcer.

Después empieza algo un tanto nebuloso, podría llamarlo personal. Esa desnudez que refleja lo singular. ¿Pero cómo no sonar raro al hablar de algo de lo que usualmente no entro a hablar sino hasta dentro de 16, 17 años? ¿Será por eso el olvido para no aguayabarse?

A veces parece que se siente el aliento de Feldman mientras se lee.

Y luego, quizás todo, ese párrafo que voy a dejar ahí quieto: "Lo maravilloso acerca de los años cincuenta fue que, por un breve instante -digamos, quizá, seis semanas-, nadie entendió el arte. Es por eso que todo sucedió. Porque por un momento, a estas personas se las dejó en paz. Seis semanas es todo lo que se necesita para que algo empiece. Pero ahora ya no hay lugar en esta ciudad en el que uno pueda esconderse por seis semanas"

Lo siguiente es la página de agradecimientos. Me acordaba de Andrés cuando, como si acabara de despertar, decía, "es que ya estamos en la mitad de la década";  o Karen, cuando no se fue hasta que me vio oír dos veces el nuevo álbum de Vestra.

Este libro es más o menos así. Como una compañía que no regaña, pero que exige cantidades impresionantes de compromiso consigo mismo, con nadie más.

De eso trata lo creativo. Por eso es tan arrecho, mano, de procesarlo.

*

PD:

¿Ahora, entonces, sí podemos burlarnos de la academia?

1 comentario:

Gaenorrhaeæ dijo...

Escrito para El Independiente