SOMOS LUCES ABISMALES
Carolina Sanín
Blatt & Ríos. Buenos Aires. Abril de 2020. 266 pp
Una escribe para saber dónde está
Lo divertido de ir intuitivamente a la par de alguien como en cuento de hadas en situación de riesgo en que todo el mundo perdido a la vez tan cerca pero tan oculto que es imposible la tendida de tejido pero que ahí está en materia de herramienta
Es mi favorito
¿Es un género que ella empieza a explorar en esa hipotética emoción random de vivir a costa de la literatura y ser capaz de describir todo lo que acontece?
O puede ser la deriva contemporánea de aquello que desde un castillo Montaigne se inventó porque no hallaba salida
La salida es que ahora todo es posible y una persona es incapaz de concentrarse en un solo punto o tema y por eso despliega todo su saber en un par de párrafos que van situando a' lectore en una parafernalia de acciones en las que lo mejor es ir hundiéndose con avisos de colores o linternas o buena memoria. O dejarse ir porque la prosa así lo amerita
¿Hasta dónde?
La preocupación del ir y venir y volver en esos primeros escritos de la obra
Es como cuando Carrey va a que le lean el tarot y le salen tres estrellas y resultan ser Ace ventura y La máscara y Tontos y más tontos
Es el libro exacto en que Carolina se hace una escritora de envergadura o de grandeza o de reconocimiento o de tendencia social y posterior reconocimiento
He aquí que la prosa se mastica se disuelve se pormenoriza se cataloga se entierra se consume se deglute
¿No había opciones de sexo en la edición colombiana?
Y por un lado pretendo deshacerme del embrujo de su vida en capas de fotos sociales y me gusta adentrarme en la confesión de ir armando una saga que de real al quedarse por escrito va forjando ese personaje que me será difícil sacármela de la cabeza al insistir en seguir leyéndola
Al ser el principio me recuerda esa vieja canción de Waits: What's he building? del Mule variations
Ya afuera, me vuelvo hacia la fachada de la iglesia y levanto los ojos. Arriba, a la izquierda, está esculpido San Dionisio. Me digo que ese hombre, que lleva sobre el pecho su cabeza, es mi patrón: el polo al que me mueve la necesidad; lo que nunca he podido ser (¿o a lo mejor he podido por un instante?). Mi santo: lo ajeno a mis acciones. Mi antípoda. Mi realidad
¿Me quedo más tiempo en Sanín de lo que debería? ¿Nunca me voy a aburrir de su escritura?
¿Cómo hace una persona que escribe de manera profesional para concentrarse en sus proyectos cuando ahora se la pasa todo el tiempo de feria del libro en feria del libro?
De eso que habla la autora al inicio de ir fugándose del tiempo es precisamente del seguir publicando para evitar caer en el olvido?
Los animales nos hacemos visibles en el desamparo: somos luces abismales (Luces abismales: hay una caída larga que es una herida en la tierra, y abajo, entre la bruma, en el fondo -quién sabe si sea el fondo-, brilla una luz pequeña y firme, que concentra. Entonces la bajada es un camino y uno cae para remontarla haciéndose, bajo la luz, visible)
Hay un momento en cada escritora cuando se requiere de la fortaleza para asumir el mandato del destino
Desde eso es que es este libro originalmente editado en septiembre del 2018
1 comentario:
Riley! ☭ FREE PALESTINE
@butthungriley
·
1h
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