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sábado, 13 de diciembre de 2014

"Death after life after death"

BIBLE OF BUTCHERY. CANNIBAL CORPSE The official biography.

Joel McIver
Metal Blade. Agoura Hills. July 2014. 165 pp

Hay una serie de advertencias sobre tomarse en serio lo que dice Cannibal Corpse frente a la vida real que, desde "Shredded humans", la canción que abre el primer álbum de los de Buffalo, viene convirtiéndose en traducción surreal de lo que ciertamente acontece en el mundo de, jaja, carne y hueso.

El libro, dirigido por Joel McIver, es una presentación autobiográfica de los cinco integrantes de la banda actualmente, mezclada con una serie de canciones seleccionadas que dan cuenta de las diversas tendencias a las que la música se ve abocada para ser completada. La segunda parte, es una entrevista que precisa, muy específicamente, un recorrido por la Historia de la banda, desde que eran dos agrupaciones: Beyond Death y Tirant Sin, hasta que han grabado, entre febrero y mayo de 2014, su treceavo álbum en serie: el espeluznante "A skeletal domain".

Se completa el libro con comentarios de su autores en torno a algunas de las canciones, fotos de todas las épocas y de todas las características, y su cuidada discografía al final, como para no dejar sospechas en cuanto a los completistas se refiere.

'Corpsegrinder' dice algo al final del libro que me deja pensando aunque ignoro muy bien a dónde: se refiere a Cannibal como una si no la banda más grande de Death Metal, pero muy alejada de los cánones que indican que se trata de una de las bandas de metal más populares del espectro.
Más o menos las confesiones de cada integrante de la banda marchan por el camino de esta entrevista que Steel For Brains hizo al vocalista unos meses atrás:
http://www.steelforbrains.com/post/97570931077/george-corpsegrinder-fisher

Y vuelvo a algo que había ya entendido al leer la biografía de Pentagram, de Chile: que a todos los metaleros que fueron elegidos por dicha plaga maldita en los ochentas, les correspondió de forma similar, de esencia y raíz similar, aunque ya dependiendo del grado de desarrollo, tradición, herencia y madurez cultural del país correspondiente, la definición inexacta de probabilidad queda en remojo, fractalizada, o muchas veces escondida.

Dos momentos hilarantes: cuando giran con Behemoth, Black Dahlia Murder, Job For A Cowboy y Whitechapel, Cannibal Corpse es la banda más lenta.
Y cuando giran con Behemoth y God Forbid y algunas otras agrupaciones, en una suerte de rito de fiesta de tour, cada banda se encarga de representar una fiesta temática para desacelerar las entrepresentaciones, siendo el tema de los polacos en cuerpo pintado, siendo Fisher el único que se atreve a hacerlo desde el quinteto que nos corresponde tratar hoy en esta reseña, ya que Alex confiesa que quitarse ese maquillaje es un "dolor en el culo", teniendo 'Corpsegrinder' al día siguiente una foto para el cambio del pasaporte y quedando con los labios pintados por culpa de la inexperiencia en dejar correr la tanta tinta untada.

Soy fan de Cannibal Corpse desde que vi el anuncio de su primer álbum en una RIP en 1990. Ignoro las veces que los he visto en vivo. Y no me interesa tener sus álbumes en casete, cd o vinilo o picture disc o caja o en lo que sea.
Pero desde que crucé la barrera de los 40 años, hace 4 o 5 temporadas, más o menos, no dejo de asimilar cada una de las letras a hechos o actos o vivencias o terrores de la vida real, que bien puede ser el tema central del libro, ya que de escándalos más bien cero porque suelen ser personas normales demasiado corrientes.
Lo que me lleva a entender, una vez más, en el porqué algo que fue tan gracioso en los inicios se convierte en fuente absoluta de cultura para un porvenir que con algo de suerte, estaremos ya muy momificados, desaparecidos, devorados por los gusanos, chupando gladiolo, cremados o bien donados a alguna facultad de medicina para lograr entenderlo.

Paul, ya para acabar, con 45 años, se siente bastante seguro para otros diez años detrás del set de batería de la banda más asombrosa de toda la historia de la música extrema.
Paul, que es descendiente directo de polacos....

sábado, 8 de septiembre de 2012

Conference of the birds

JUSTICE FOR ALL: LA VERDAD SOBRE METALLICA

Joel McIver

Magic books. Abril 2010. 292 pp

Aunque mi afán por MetallicA llegó hasta el álbum negro y ya después poco o nada de lo acontecido en los noventas hizo mella en mi honor por salvaguardarlos de un naufragio impecable y equilibrado -¿orquestado en 1999?-, la reedición del Garage Inc en el 98 y la, por aquellos años, reedificiación de sus vinilos en 180 gramos, me levantaron el ánimo a tal punto que desde mi vivencia capitalina la relación no decae. Claro, al decir lo que acabo de expresar, el rótulo de consumista me enmarcará ante cierto germen diptópico de cúmulo de lectores que me siguen, pero ante la feroz honestidad, nada puedo hacer mejor que ser honesto.

Tengo una teoría, amén de la interesante pretensión de desenmarañar el por qué del triunfo de ellos en un medio en el que a cualquiera le hubiese tocado, haciendo del eco del tiempo una manía que del interés general lo percibe todo como con un deje tan mágico de sin salida porque nadie supo ocultar la entrada, que lo mejor es dejar todo callandito y seguir de espectador, porque la fuerza de Exodus, la manía de Slayer, la sagacidad de Armored Saint y la velocidad rabiosa de Megadeth no opacaron el eclipse de la estrella que se niega a morir al reinventarse como lo veremos en el siguiente párrafo:

McIver es un juicioso biógrafo, y poco o nada de ello se le podrá quitar a lo escrito, sobre todo en ese interesante autoformulario de mitos alrededor del cuarteto de siempre, dejando esa voz tan personal de lo que sucedía o acontecía o se desenmarañaba para bien o mal del resto de seguidores....

Pero al repasar la discografía completa, no es mucho lo que cambia: 4 primeros álbumes impecables muy ligados al espíritu de la otra década de los 80's; un álbum necio, mediocre, cojo, sonámbulo -excepto por un par de temas como lo son The God That Failed y Sad But True; dos trabajos que se salvan por lo sumamente arriesgados aunque pálidos si se comparan y un tanto distantes si se dejan objetivamente al margen, muy mudos quizás; un trabajo -el mejor para mí- que los lleva por una senda tan desconocida, que los convierte en el Quijote de Cervantes para descabezar a todo aquel pretendedor de la corona del reino Nü; y un Death Magnetic que los vuelve a poner, con veinte años más, sobre una palestra que sigue siendo de ellos porque ninguna banda pudo escalar tan fuerte...

Recuerdo que desee comprar el libro de sus letras y hurgar entre sus recovecos, y atender al llamado de su periplo mundial dando click a cada uno de sus set list a modo de acercamiento a un monstruo que difícilmente se volverá a ver por estos siglos venideros, amén de la compañía que saben brindar en los días de soledad pegado uno a la experimentación neutral enérgica y corporativa de la que tanto todos se han visto beneficiados....

De tal forma que dicho lo hecho, y recordando algunas circunstancias, MetallicA es tan grande, que sin casi darme cuenta, ejercen un poco la función de The Simpsons: a cada integrante de mi familia hay una historia pequeñita que los une; excepto que con la familia aquella la relación terminó circa 2000, momento desde el cuál he reactivado la dosis que ya todos, enemigos sobre todo, reconocen en mí....