LA CIUDAD SITIADA
Clarice Lispector
Fondo de Cultura Económica. Ciudad de México. Mayo de 2021. De la página 339 a la 471 de Novelas I
¿Entendí?
¿Y ahora con qué les salgo acá a improvisar?
Hay dos cosas que voy notando en la obra narrativa de Clarice: un interés descomunal en el paso del tiempo. Casi un afán de vivir devorándolo todo lo que sea que signifique vivir. Más allá de la recia costumbre del sexo o del interés absurdo por concretar asuntos con otras personas. Porque casi toda protagonista es o solitaria o de esa clase de soledad a la que le cuesta terriblemente formalizar una relación y una vez establecido el vínculo el aferramiento es como de raíz para con el cemento de la acera
Acá trátese de una mujer que va a la par de una ciudad que se va describiendo como en su crecimiento en pleno cerco a la mitad del siglo XX en un país como Brasil desde donde todo era campo y verdor y animales y ruido de naturaleza para dar paso a la velocidad y cofradía de asuntos burocráticos y etcéteras. Y me recuerda mucho esa viñeta de Crumb que lo hizo contando el desarrollo gringo y demás. Y todo es eso. Todo no es más que atestiguar que hay un nacimiento y hasta la muerte todo lo que se va a ver es una manera de cambio. De olvido. De resguardo. Olvidar era su modo de guardar para siempre
Y no importa. A veces me parece que no sé si esos saltos de la autora son sueños o invenciones o fantasías y me pierdo un poco. Sory. Y es así como Lucrécia tiene su ambiente juvenil y luego aparece casada y su hombre fallece y ella enviuda y un doctor. ¿Es así? Y aún así la madre sigue con vida y le escribe porque hay alguien que la quiere conocer en el campo. De nuevo la vuelta a empezar. Como en El candil donde la muchacha se larga para volver porque al hallar la epifanía en su lugar donde vive su familia siente el asco de la tranquilidad. Es como ahora. La mejor época para ser joven y aventurarse en un sexo sin fin gracias al regetón. La mejor época para vivir porque ya no se necesita casa o propiedad porque todo es el celular y ahí yace la biblioteca. Y porque nadie en sus cinco sentidos -2026 no mayor a 27 años- va a querer comprar una casa para quedarse en un solo único lugar cuando se puede vivir viajando como todas las historias de IG así no tengan plata. ¡Pero viven! Y eso es lo que entiendo de Clarice. Un afán por desprenderse de la quietud para llegar a alcanzar un borde del cual ponerse a volar
Alrededor, sin embargo, continuaba el vacío
1 comentario:
(León, 2019, p 257)
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